El año histórico de Woods culmina con una semana invicto en Royal Melbourne

Tiger Woods terminó 2019 de la misma manera que lo empezó. Como un ganador. Empezó hace 246 días en The Masters Tournament, cuando el dio comienzo el año inolvidable de Woods con us primer victoria en un major en 11 años y su primera chaqueta verde en 14 años. Continuó a finales de octubre, cuando igualó a Sam Snead con el record de 82 victorias en el PGA Tour después de ganar en The Zozo Championship.

Y acabó aquí, en Royal Melbourne, donde Woods impulsó al equipo de Estados Unidos a una victoria conmovedora de 16-14 contra un formidable equipo internacional en la Presidents Cup. Los estadounidenses cobraron ese impulso gracias a la fortaleza del juego de su capitán, el único jugador de ambos equipos que ganó todos sus partidos.

Woods logró un resultado de 3-0-0 durante la semana, con lo que suma 27 victorias en este evento bienal y se convierte en el jugador que más partidos ha ganado en los 25 años de historia de la Presidents Cup, por delante de Phil Mickelson.

Fue un final poético para uno de los mejores años de la historia novelesca del golf.

“Fue bastante especial jugar para el mejor golfista de la historia”, señaló Matt Kuchar, que confirmó la victoria estadounidense con un birdie en el hoyo 17 durante el domingo. “Me cuesta explicar la experiencia única de tener la oportunidad de formar parte de un equipo capitaneado por el mejor golfista de la historia que también juega contigo. Lo especial que es no solo jugar para él sino también junto a él”.

“El hecho de estar hundidos y volver arriba para ganar fue tan emocionante. Por un lado, ganar como equipo y por otro lado ganar con Tiger Woods de capitán fue enormemente conmovedor”.

Woods tenía buenas razones para verse abrumado por la emoción después de la remontada y la victoria de su equipo.

Desde el momento en que lo nombraron oficialmente capitán del equipo estadounidense en el Arnold Palmer Invitational de 2018, Woods se ha tomado el encargo con responsabilidad y orgullo. Para empezar, Woods —competitivo donde los haya— se marcó el objetivo de volver a derrotar a su histórico rival Ernie Els, capitán del equipo internacional de este año.

Y lo logró.

“He llorado casi todas las veces que hemos ganado un trofeo”, dijo Woods. “Llevo mucho tiempo dedicado a esto. Siempre que llega una oportunidad en la que puedes hacer algo que va más allá de uno mismo como persona individual resulta mucho más significativo y mucho más especial”.

Sin embargo, la oportunidad de Woods no llegó tan fácilmente. Mientras Els se basaba en la analítica para asignar a sus jugadores correctamente a cada partido, Estados Unidos estuvo a la zaga durante los tres días antes de su emocionante remontada en los partidos individuales del domingo.

Los internacionales se hicieron una ventaja de 4-1 después de los partidos de fourball del jueves, la primera vez que se ponían líderes en el primer día desde 2005, y la mayor ventaja de la historia después de la primera sesión. Los partidos de foursomes del viernes parecieron seguir el mismo patrón. El equipo llegó a ponerse por delante en los cinco partidos en los segundos nueve hoyos y se llegó a pronosticar un resultado de 9-1 al final del día.

Sin embargo, el equipo de Woods logró arañar algunas esperanzas cuando ganó un par de partidos por un hoyo en el 18. Patrick Cantlay y Xander Schauffele iniciaron la remontada cuando Cantlay embocó un birdie de 4 metros para derrotar a Joaquín Niemann y Adam Hadwin, y Woods y Justin Thomas, a pesar de que no habían estado por delante desde el hoyo 6, emularon la hazaña de sus compañeros 30 minutos más tarde contra Hideki Matsuyama y Byeong Hun An.

“Tengo claro que, si no metemos esos putts, el déficit habría sido bastante grande”, dijo Thomas.

No obstante, Estados Unidos se guardó el mayor triunfo para el final, cuando Rickie Fowler y Gary Woodland deshicieron una ventaja de dos arriba de los internacionales cuando quedaban tres hoyos por jugar. Los estadounidenses se anotaron birdies en los hoyos 16 y 17, después de poner sus golpes de approach a tres metros del hoyo, y el partido terminó con empate con el hoyo 18.

“Diría que perdimos totalmente el impulso. Lo sentí un poco como un golpe”, dijo Els posteriormente. “El equipo no reaccionó de esa manera, por lo que estoy muy orgulloso, pero en mi caso, y no se lo trasmití así, sentí que los teníamos acorralados y no rematamos el trabajo en ese momento particular”.

Aunque los internacionales comenzaron la sesión doble del sábado con un resultado acumulado de 6,5-3,5, la tercera vez que tenían ventaja después de dos sesiones en la historia del torneo, Els sabía que las tablas del viernes suponían un contratiempo enorme para las posibilidades de que su equipo lograra una victoria inesperada.

Estados Unidos había estado abocado a su primera derrota en los foursomes en 14 años. En cambio, la reacción tardía infundió la confianza tan necesitada por un equipo que había comenzado la Presidents Cup a tropezones.

“No suele ocurrir que tengas a un equipo como ese sometido de esa manera”, dijo. “Fue fantástico, pero podría haber sido increíble. Podría haber sido un golpe decisivo. Esa fue probablemente la diferencia. Habíamos cobrado tanto impulso, tantas cosas estaban de nuestro lado… eran 2,5 puntos y acabamos con 1,5 menos. Así que ese fue absolutamente un factor”.

El combate de pesos pesados se prolongó al día siguiente, cuando los internacionales ampliaron su ventaja a 9-5 después de ganar la sesión de fourball de la mañana 2,5-1,5. Pero Estados Unidos volvió a la carga en los foursomes de la tarde, cuando lograron una victoria de 3-1 y casi ganan todos los partidos.

Marc Leishman y Abraham Ancer estaban cinco abajo después de 10 hoyos contra Thomas y Fowler, aunque lograron empatar y arrancar medio punto para los internacionales. Niemann y An hicieron lo mismo para remontar un déficit de dos hoyos, aunque An perdió la oportunidad de lograr un punto cuando su putt de dos metros se quedó corto en el último hoyo. A pesar de ello, estas hazañas fueron suficientes para salvaguardar una ventaja de 10-8 para los internacionales antes del último día. La primera vez que llegaban con ventajas a los partidos individuales desde 2003.

La ventaja no duraría.

“Antes de empezar la semana había planeado llegar a 10 puntos al final del sábado”, dijo Els. “Por eso estábamos tan entusiasmados, aunque habíamos perdido 3-1, porque sabíamos que teníamos 10 puntos. Podría haber tomado decisiones distintas para los partidos individuales. Puedo asumir la responsabilidad. Es lo que hay”.

El dominio de Estados Unidos culminó con su octava victoria consecutiva en la competición, y todo empezó cuando el capitán Woods marcó la pauta en el primer partido.

Woods salió primero al campo frente al sorprendente Ancer, líder de puntos (3,5) delo equipo internacional junto con Sunjae Im, otro debutante. Pero el jugador originario de Reynosa, México, nunca llegó a ponerse por delante de uno de los mejores golfistas de la historia, y Woods logró una victoria de 3 arriba con dos hoyos por jugar que desencadenó la remontada estadounidense.

“Tiger, la historia de su resiliencia, después de volver de una situación con las lesiones y todo por lo que ha pasado. Creo que todos creímos en el resto del equipo porque sabíamos que podíamos hacer lo que hicimos, y creíamos realmente que podíamos ganar la Copa”, dijo Tony Finau. “Nos ha inspirado mucho jugar para Tiger, con Tiger, y nos satisfice mucho ganar esta Copa por esa razón”, agregó. “Creo que todos confiamos en cada uno de nosotros y pudimos hacer lo necesario para nuestro capitán y compañero de equipo”.

Finau también generó emociones al remontar una desventaja de 4 abajo después de 10 hoyos contra Matsuyama para salvar un empate. Ganó cuatro hoyos seguidos (11 al 14) para empatar el partido y, después de que Matsuyama recuperara la ventaja en el hoyo 16, el japonés hizo tres putts desde siete metros en el hoyo siguiente, con lo que terminaron empatados. Mientras Patrick Reed y Dustin Johnson estaban dominando sus partidos contra C.T. Pan y Haotong Li, respectivamente, la remontada de Finau supuso un golpe crítico para el tambaleante equipo internacional.

El equipo de Matsuyama perdió finalmente sus oportunidades de victoria cuando Adam Hadwin falló un putt de 4 metros en el último hoyo contra Bryson DeChambeau, con lo que el partido terminó empatado y solo quedó la posibilidad de un empate para los internacionales. Una posibilidad que también se fue al traste pronto, cuando Louis Oosthuizen perdió una ventaja de tres arriba contra Kuchar, que remató la victoria de Estados Unidos con medio punto crucial.

“Íbamos por delante al principio en muchos de los partidos y la cuestión no se resolvió hasta el final”, dijo Woods. “Sabíamos que iba a pasar eso. Teníamos a jugadores muy fuertes al final. En realidad, buenos jugadores del 1 al 12. Estábamos motivados antes de empezar la última sesión. Sé que perdimos las dos sesiones de equipos después de las cuatro sesiones de equipos, pero estábamos entusiasmados con nuestras posibilidades en los partidos individuales y lo logramos como equipo”.

Woods tiene la responsabilidad de compartir el mérito de la victoria, que pone el record histórico de Estados Unidos en la Presidents Cup en 11 victorias, una derrota y un empate. Sin embargo, sus propios jugadores y asistentes no dudan en alabar a su líder.

“Me encanta ver a otras personas llorar, especialmente Tiger Woods”, dijo el asistente Steve Stricker. “Tiger hizo un trabajo increíble. Y vamos a mantener este recuerdo muy presente para siempre”.

La actuación de Woods en Australia cerró el círculo de su trayectoria en 2019. Después de igualar a Sam Snead en el record de victorias hace dos meses, volvió emularle en otro hito histórico al convertirse en el primer capitán que no pierde ninguno de sus partidos como jugador y consigue la victoria de su equipo desde 1953, cuando Snead capitaneó al equipo vencedor y ganó todos sus partidos en la Ryder Cup.

Vaya año para el Sr. Woods.

“Todos podremos recordar mirando las fotos colgadas en nuestras paredes que jugamos para y junto a Tiger Woods, el mejor golfista de la historia”, dijo Kuchar. “Es maravilloso”.

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