Jon Rahm escribe un nuevo renglón de su historia en Olympia Fields

Jon Rahm sigue escribiendo su historia. Una historia que, con jornadas como la de ayer en el BMW Championship va tomando tintes de leyenda. Con solo 25 años ya puede presumir de haber subido hasta en cinco ocasiones al peldaño más alto del podio del PGA Tour. La última esta madrugada tras desembarazarse de Dustin Johnson en un dramático play-off (¡como si hubiera algún desempate que no fuese dramático) con un putt de poco más de 20 metros.

Desde luego ya hay que tener sangre fría para tirar a embocar desde esa distancia, y mucha sangre caliente para celebrarlo como lo hizo. Y es que Rahm, es un campeón hasta para emocionarse. Por que con esas cosas también se escribe la historia del golf. Como el famoso «la metí» de Seve. Su ídolo. El de todos.

Centrándonos en el torneo hay que decir que las dos primeras rondas del vasco poco hacían presagiar semejante final. Especialmente la del jueves, donde seis bogeys y un solitario birdie le alejaban de las posiciones de privilegio. Ya el viernes, Jon aprovechaba para sacarle algunos birdies al campo pero, aún así, seguía sin lograr ganar al Olympia Fields.

No fue hasta el sábado, salvado ya el corte, cuando Rahm dio las primeras muestras de poder hacerlo. Si los demás días se quedaba corto en sus cuentas, de la jornada del movimiento sacó todo el provecho que pudo. 66 golpes, cuatro bajo par, le ayudaron a escalar y situarse muy cerca de los líderes que para entonces eran Johnson y el japonés Hideki Matsuyama que recuperaba el puesto después de cederlo el viernes.

Con todo y con eso, el español seguía teniéndolo complicado. Había que rebañar muchos golpes y para eso solo podía dar la espalda a los bogeys. Dicho y hecho. Dos birdie en los primeros nueve hoyos y cuatro más en la segunda mitad del recorrido saldaron una cartulina libre de bogeys con la que forzar al actual número uno del mundo a salir de nuevo al campo y jugárselo todo a una carta.

Desde luego el duelo no podría ser más mediático. El número dos contra el número uno, ¿o era al revés? En cualquier caso, dos prodigios del golf que se lo iban a jugar todo a muerte súbita. Con lo que no contaba Johnson es que cuando Jon está enchufado no hay nada que le pare. Ni siquiera la distancia al hoyo. Porque 20 metros pueden ser un largo viaje para casi todos los golfistas del mundo salvo para Jon Rahm.

 

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