La amateur Ana Peláez y las profesionales María Beautell, Elia Folch y Almudena Blasco, colíderes con 3 bajo par

El Santander Campeonato de España de Profesionales Femenino se ha convertido desde su mismo comienzo en un magisterio de golf a raudales, la feliz consecuencia de una jornada inaugural donde la igualdad de fuerzas ha generado una clasificación apelotonada hasta el extremo.

Cuatro jugadoras ejerciendo el papel de colíderes con 3 bajo par; otras seis a la caza y captura con apenas un golpe más de quienes ostentan por el momento la codiciada primera plaza; dos un poco más allá, apenas con un par de impactos más…, el cuarteto de primeras clasificadas bien pudo devenir en un liderato compartido por seis, ocho o incluso diez jugadoras de no mediar un putt errado en el último hoyo por Harang Lee, otro golpe fallado por apenas centímetros por Luna Sobrón…, suspiros y más suspiros en el marco de una competición que se ha adentrado con fuerza por la senda del espectáculo.

El honor compartido de situarse en lo más alto de la atalaya de este Santander Campeonato de España de Profesionales Femenino correspondió a la amateur Ana Peláez -en racha, tras acabar brillantemente tercera en el reciente Open de España- y a las profesionales María Beautell, Elia Folch y Almudena Blasco, todas ellas con 69 golpes.

Cronológicamente hablando, la primera en aposentarse en ese 3 bajo par que ha conducido al nutrido coliderato fue Almudena Blasco, impulsada por la magia de rubricar un espectacular eagle en el primer hoyo -desde 72 metros introdujo la bola en el agujero-, en lo que constituyó el preludio de una ronda tremendamente satisfactoria de la valenciana.

La golfista de El Saler, con la sonrisa a flor de piel, solventó con notable acierto una vuelta salpicada con tres errores pero bien compensada asimismo por cuatro birdies, experiencias contrapuestas que le llevaron a la parte más alta de la clasificación junto a jugadoras de mayor experiencia y renombre que ella. Que le quiten lo bailado, eso sí, a la espera de una batalla que promete afrontar con enorme ilusión.

No lo tiene fácil, porque otras muchas rivales ya dieron muestras de sus intenciones triunfadoras, caso de la canaria María Beautell, con evidentes ganas de repetir el título conseguido en la edición de 2014. Le imitaron casi milimétricamente la barcelonesa Elia Folch y la malagueña Ana Peláez, también sendos 69 generados a base de vueltas tremendamente sólidas mancilladas en todos los casos por un solo bogey, una muesca ridícula y escasa que puso de manifiesto la evidente calidad de su juego.

Todas ellas, y sus muy muchas perseguidoras, que bien pudieron acabar la primera ronda como las colíderes, se beneficiaron de una jornada climatológicamente benigna, radiante y soleada que se impregnó en su juego.

Las previsiones climáticas, para las dos siguientes jornadas, contemplan viento y nubarrones. Las previsiones golfísticas aseguran por su parte emoción y espectáculo. Es lo que tiene un torneo que comienza con cuatro colíderes, pero que bien pudieron ser diez.

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